miércoles, 6 de mayo de 2015

Planteamiento de una posible actividad en el aula


Mito Orfeo y Eurídice

Orfeo era hijo de Eagro, rey de Tracia. La música le servía de descanso en sus ocupaciones y fue él quien inventó la lira o más bien la perfeccionó añadiéndole dos cuerdas. Su voz unida al sonido de este instrumento cautivaba a hombres y dioses y toda la naturaleza se conmovía a sus acordes. Todas las ninfas admiraban su talento, seguían sus pasos y deseaban tenerle por esposo. Solamente Eurídice, cuya modestia igualaba a sus encantos, le pareció digna de su amor y la tomó por esposa, siendo correspondido por ella también.
Las dulzuras de este casamiento no fueron duraderas, pues un día que Eurídice huía de la persecución de que era objeto por parte de Aristeo, hijo de Cirene, fue mordida en el talón por una serpiente y esta herida le causó la muerte.
Orfeo al enterarse quedó inconsolable, y después de haber intentado ablandar a las divinidades del cielo, no reparó en descender a los infiernos para implorar al dios de los muertos, Hades, que le devolviera a su querida compañera.
Sobre las riberas de la laguna Estigia gimió con acentos tan dulces y enternecedores que los habitantes del Ténaro no pudieron contener sus lágrimas ante tal desgracia. Llamó a Eurídice que se hallaba entre las sombras llegadas recientemente; la ninfa se acercó con paso lento porque su herida aún reciente y le fue concedido partir con Orfeo, pero bajo la condición de que él no tenía que volver la vista atrás para mirarla hasta que hasta que hubieran pasado los confines del Inframundo.
Eurídice había pasado los obstáculos que podían impedir su camino de retorno y estaba ya a punto de ver la luz de la tierra, cuando Orfeo, olvidando su promesa y cediendo a la impaciencia de contemplar a su mujer, cuando ya solo le faltaba dar pocos pasos, vencido por su amor, se detiene y mira hacia atrás. En el acto, Eurídice le es arrebatada.
Anonadado por esta nueva desgracia, intentó en vano volver a descender por segunda vez al Inframundo. Caronte se negó a transportarle en su barca, y Orfeo estuvo siete días a orillas del Aqueronte sin probar ningún alimento, inundados sus ojos en lágrimas y consumiéndose de dolor. Finalmente, y después decidió retirarse al monte Rodope, en Tracia. Las mujeres que habitaban allí intentaron en vano llevarle a un segundo matrimonio, pero él se negó siempre y se mostró sordo a su amor.
Irritadas por esta esquivez, esperaron el día en que se celebraban las fiestas de Baco para tener ocasión de vengarse. Entonces, armadas con tirsos corrieron al monte Rodope y lo asaltaron por todos lados: su griterío y el ruido de los tambores apagaron la voz de Orfeo. Después, le atacaron furiosas, y a pesar de los esfuerzos que hizo para calmarlas, destrozaron su cuerpo en pedazos.

Actividad relacionada con el mito (sentimiento del amor):

Tras la lectura de este mito en clase, cuya temática es el amor, se propone una posible actividad para realizar con los alumnos en el que claramente se refleja dicho sentimiento. El planteamiento de la actividad es el siguiente:

Se formarían grupos de cuatro o cinco alumnos y después, tendrían que responder a las siguientes preguntas para después ponerlas en común con el resto de la clase:


-¿Sabríais explicar cuáles son las principales diferencias entre amor y atracción sexual?
-¿Qué es el enamoramiento para vosotros y en qué se diferencia del cariño?
-¿Piensan que estar enamorado te hace más feliz y se vive de forma más intensa, o creen que el estar enamorado te atonta?
-¿Habéis sufrido alguna vez por amor? ¿Cómo os habéis sentido?




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